Uno de los documentos más importantes a la hora de vender una vivienda, es la escritura original de una vivienda. Conocida habitualmente como «escrituras de la casa». En la siguiente guía te contamos todo sobre este importante papel y cómo recuperarlo si lo has extraviado.
Cuando hablamos de la escritura original de una vivienda, es importante entender un matiz clave que genera muchas dudas entre propietarios: en realidad, el documento original no está en posesión del propietario, sino en la notaría donde se firmó la compraventa. Lo que habitualmente se conoce como “escrituras de la casa” es una copia autorizada con plena validez legal.
Este documento forma parte de lo que también se denomina escritura de propiedad o escritura de la vivienda, y es el que acredita jurídicamente quién es el titular del inmueble. En el mercado inmobiliario, especialmente en procesos de venta, herencias o financiación hipotecaria, este documento es esencial para demostrar la titularidad real del bien.
Por tanto, cuando alguien se pregunta qué es una escritura o cómo es la escritura de una casa, debe entender que se trata de un documento notarial inscrito posteriormente en el Registro de la Propiedad, lo que le otorga seguridad jurídica y validez frente a terceros.
Escritura original de la vivienda: ¿qué es?
La escritura original de la vivienda es un documento en el que aparece indicada la propiedad de la vivienda. Es decir, el nombre y los datos del propietario.
Es un papel importantísimo al momento de vender una propiedad y se recomienda tenerlo guardado en casa pero a buen recaudo, posiblemente en una caja fuerte o similar.
¡El original está en poder del notario!
La realidad es que la escritura original de la casa la tiene el notario. Es el propietario de este documento auténtico. Lo que se le entrega al comprador en el momento de la firma de la compraventa, es una especie de copia autorizada cedida por el notario.
Dicho de otro modo, se trata de una reproducción de la escritura de la casa con validez legal. Esto se hace así debido a la importancia de este documento y a lo fácil que puede ser extraviarlo o perderlo (somos humanos).
No obstante, el notario no dispone de este papel solo porque el usuario de a pie lo pueda perder, sino que se hace así por ley para evitar ciertas manipulaciones que se pueden realizar. Está así regulado por ley y supone una de las obligaciones de las notarias y notarios.
¿Y si lo pierdo? ¿Cómo lo recupero?
Es normal que con el estrés, las mudanzas o el ajetreo del día a día puedas terminar por extraviar este documento. Pero no te preocupes, porque se puede solucionar.
Lo puedes recuperar solo con ir a tu notario y pedir una copia. Para ello, debes tener interés legítimo.
Llegados a este punto, basta con acudir a la notaría donde firmaste la escritura de la compraventa de la vivienda. Tendrás que decirle el número de protocolo y la fecha en la que se firmó la compra de la vivienda, para que pueda localizar la escritura más fácilmente y así hacer un duplicado. Con el duplicado ya podrás vender el piso.
Puede ocurrir que por casualidades de la vida tampoco recuerdes la fecha de la compraventa del inmueble. Si es tu caso, debes acudir al Registro de la Propiedad (también lo puedes hacer online en la web del Colegio de Registradores) y pedir una nota simple en el Registro. Ahí ya lo verás y podrás obtener un duplicado de la escritura original de una vivienda sin ningún tipo de problema.
Ten en cuenta también que solicitar un duplicado de las escrituras tiene un coste, que depende de varios aspectos como del número de folios o de la antigüedad de la vivienda. En cualquier caso, lo mejor es que lo consultes con tu notaría. Asimismo, trata de mantener la copia a buen recaudo.
¿Sabías esta curiosidad? ¿Te ha quedado alguna duda? ¡Puedes preguntarnos que estamos para ayudarte!
Un punto importante que suele generar confusión es la diferencia entre la copia simple y la copia autorizada de la escritura de la vivienda. La copia simple tiene carácter informativo y no siempre sirve para trámites oficiales, mientras que la copia autorizada es la que tiene plena validez jurídica y se utiliza en operaciones como la venta del inmueble o la constitución de una hipoteca.
Otro aspecto clave es que, en caso de necesitar la documentación para una operación inmobiliaria, también puede solicitarse una nota simple en el Registro de la Propiedad. Este documento permite conocer quién es el titular actual del inmueble, si existen cargas, hipotecas o embargos, y es muy útil antes de comprar o vender una vivienda.
En términos prácticos, si te preguntas cómo obtener la escritura de tu casa o qué hacer si no encuentras las escrituras originales, la vía siempre es la misma: notaría o Registro de la Propiedad. Ambos organismos garantizan que puedas recuperar la documentación sin perder la titularidad ni la seguridad jurídica del inmueble.